La educación en el México Independiente.
BELL Y LANCASTER: SISTEMA DE EDUCACIÓN.
La Compañía Lancasteriana era inglesa, y
debía su nombre a uno de sus fundadores: Joseph Lancaster. El otro fundador fue
Andrew Bell. El sistema fue introducido en México por Manuel Codorniú, fundador
del periódico El Sol, quien había llegado al país junto con el Virrey O’Donojou
en 1821. La primera escuela lancasteriana se fundó en 1822 y llevó ese mismo
nombre, fue dirigida por Andrés Millán y se instaló en la Sala del Secreto de
la extinta Inquisición. En 1823 se fundó la segunda escuela lancasteriana en el
Convento de los Betlemitas, con el nombre de Filantropía, bajo la dirección de
Turreu y Riveroll. Esta empresa creció de tal manera que en 1842 fue designada
como Dirección General de Instrucción Primaria, para toda la República. Hacía
1869, la empresa había caído en decadencia y se retiró del país entregando sus
planteles al gobierno mexicano, habiendo servido por 68 años.
La escuela lancasteriana constituía en aquel
entonces la última palabra en materia pedagógica y tenía especial eficacia
para la enseñanza primaria elemental. El
propósito del sistema era proporcionar educación elemental a bajo costo, en un
plazo relativamente rápido y supliendo la falta de suficientes maestros y escuelas. Lo cual se lograba mediante la sencilla, pero en aquella época novísima y revolucionaria idea de utilizar a los
alumnos de más edad y adelanto en la instrucción de los más pequeños y menos
avanzados. Estos alumnos maestros recibirían el nombre de monitores (de donde también recibió el sistema su otro
nombre “monitorial”), y después de escuchar del maestro propiamente dicho las
instrucciones del caso, repetían las 4 lecciones a pequeños grupos de
condiscípulos que estaban a su cuidado. La escuela lancasteriana introdujo
algunos métodos nuevos y más efectivos que los que entonces se usaban, como, por
ejemplo, el empleo de mapas y carteles, los areneros y los ejercicios de
dictado.
CONSTITUCIÓN DE 1824.
HACÍA LAS REFORMAS LIBERALES DE 1833 Y LA NUEVA EDUCACIÓN.
Se propuso como primer objetivo sacar las escuelas del
monopolio del clero, no sólo por el principio general y solidísimo de que todo
ramo monopolizado es incapaz de perfecciones y adelantos, sino porque la clase
en cuyo favor existía este monopolio era la menos a propósito para ejercerlo en el estado que hoy tienen y
supuestas las exigencias de las sociedades actuales. Los conocimientos del
clero, más que los de otras clases propenden por su naturaleza al estado
estacionario, o, lo que es lo mismo, dogmático.
Estas ideas finalmente se plasmaron en la reforma liberal de
1833 donde se considera que se plasmaron las tesis fundamentales a las que
aspiraba el México independiente en materia educativa. Se partía de un
principio esencias, en palabras de Valentín Gómez Farías: “La instrucción del
niño es la base de la ciudadanía y la moral social”.
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